Esta es una de las más bellas y completas travesías del Parque Nacional Los Glaciares. Se deben recorrer unos 80 kilómetros para completar su recorrido y se necesitará cruzar ríos caudalosos, atravesar glaciares, morenas y utilizar material técnico como arneses, piquetas, grampones y cuerdas. Mejor conocida como la «Vuelta al Hielo», esta expedición se ha ido posicionando a través de los años como uno de los grandes objetivos de los amantes de la aventura y los grandes espacios de montaña. Los Campos de Hielo Patagónicos son auténticos vestigios de toda la magnificencia helada de la época cuaternaria. Cuando los primeros exploradores avistaron los grandes glaciares que de él nacen —como el Moreno, Upsala o Viedma— tal vez no imaginaron que provenían de una región solo comparable, con sus 370 kilómetros de extensión, a la Antártida o Groenlandia. En estos tiempos modernos donde parece ya difícil encontrar lugares remotos y salvajes, el Campo de Hielo Sur todavía constituye un fascinante terreno de aventura para todas las expediciones que, año a año, parten desde El Chaltén para desafiar a los titánicos vientos de estas latitudes, verdaderos centinelas de este paraíso. Las condiciones polares que se pueden experimentar en el Campo de Hielo, más el clima imperante de gran hostilidad, atraen a montañeros de todo el mundo, existiendo aún zonas muy poco exploradas, montañas de gran belleza y volcanes activos como el Lautaro. Grandes aventureros polares han venido aquí a medirse con la legendaria reputación del Hielo Patagónico Sur y sus montañas. Si bien no hace falta ser un andinista avezado o con experiencia, las expediciones al Campo de Hielo deben ser acometidas por personas en buen estado físico. Casa de Guías aporta el conocimiento, la experiencia, la logística y un adecuado asesoramiento en la elección del programa que mejor se adecue a sus tiempos y posibilidades.
GEOGRAFÍA: Durante el periodo pleistoceno, es decir desde hace unos 1.6 millones de años, toda la región se vio recurrentemente cubierta por grandes campos de hielo de dimensión variable; mientras el hielo avanzaba y retrocedía se fue labrando un paisaje espectacular: las grandes intrusiones de rocas graníticas fueron transformadas en las espectaculares agujas que vemos hoy en día, aparecieron los grandes lagos y los fiordos del sur de Chile. Hoy en día el Campo de Hielo Sur posee una superficie de 13.000 km² entre Argentina y Chile, extendiéndose desde el fiordo Calen hasta su extremo sur en el glaciar Tyndall. Existe además, e inmediatamente al norte, el Campo de Hielo Norte con 4.200 km², en la república de Chile. Durante el siglo XX se ha experimentado una importante disminución de estas masas glaciarias de características temperadas, muy sensibles a los cambios climáticos. Esto ha determinado que el paisaje tenga un gran dinamismo en la zona y que esta, en su conjunto, posea características especiales para el estudio del clima actual. La presencia de este gran campo de hielo es sin dudas la resultante de los constantes vientos fríos y húmedos que soplan en dirección oeste desde el océano Pacífico. Los Andes Patagónicos se convierten en la barrera natural para estos vientos que, en su paso sobre las montañas, provocan precipitaciones del orden de los 4.000 a 7.000 mm anuales; ya en las estepas al este siguen soplando con gran vehemencia pero perdiendo humedad y determinando un clima netamente semiárido. A bajas alturas en el flanco oeste de la cordillera las precipitaciones se dan en forma de lluvia, lo cual se manifiesta en la típica vegetación frondosa de los fiordos. A mayor altura se producen más bien nevadas, las cuales son el punto de partida para explicar el origen de los glaciares: esta nieve que se ha ido acumulando ha dado origen al hielo de los glaciares, los cuales al alcanzar grandes dimensiones y desarrollarse entre montañas recibían antiguamente el nombre de inlandsis. Hoy en día la denominación correcta es «campo de hielo» y no «hielo continental» como suele decirse. El último gran avance glacial —pues ha habido otros menores desde entonces— se dio hace 18.000 años aproximadamente, cuando los grandes lagos eran grandes glaciares pedemontanos, el nivel del mar estaba 200 m más bajo y permitía un «puente terrestre» sobre el actual estrecho de Magallanes. La peculiar combinación de topografía y clima explica entonces la presencia de esta enorme masa remanente de hielo, la tercera en magnitud luego de la Antártida y Groenlandia, mientras que en el hemisferio norte a estas mismas latitudes se encuentran ciudades como Londres y Ámsterdam. Durante miles de años se han ido «llenando» de glaciares los valles intermontanos, dando en apariencia un paisaje de amplias mesetas o altiplanos de hielo desde donde descienden los distintos corredores y lenguas terminales glaciarias. Cuando lo hacen hacia el oeste (Chile) desembocan directamente en el mar, en los valles llamados fiordos; hacia el este, en los grandes lagos como el Argentino (con 13 glaciares en su cuenca) y el Viedma. Estos grandes glaciares son únicos en el mundo por su accesibilidad; de hecho, en el hemisferio norte hay que trasladarse a latitudes mayores o a los Himalayas para poder ver glaciares de estas proporciones. De aquí la fama mundial del Parque Nacional Los Glaciares. Los invitamos a compartir con nosotros todo el encanto de este paisaje único y la belleza superlativa de sus montañas y glaciares.
El día de arribo a El Chaltén está planificado el encuentro de los miembros de la expedición con el guía de montaña para el chequeo del equipo y la presentación grupal. Además se ultimarán detalles sobre el itinerario y los lineamientos generales de la expedición.