Esta ascensión ofrece un balcón estratégico. Comenzamos la jornada saliendo desde El Chaltén por el sendero tradicional a la Laguna de los Tres. Tras recorrer los primeros kilómetros bajo la sombra del bosque, tomamos el desvío por la senda Madre e Hija. Al llegar al cambio de pendiente, justo donde el terreno se asoma a la vertiente del valle del Torre, nos desviaremos de la ruta convencional para comenzar el verdadero ascenso. La vegetación va quedando atrás rápidamente para dar paso a un imponente mundo de alta montaña dominado por las lajas de pizarra y los fósiles marinos.
La recompensa es una de las panorámicas más completas y vertiginosas: un mirador de 360 grados que une el valle del Fitz Roy y el valle del Torre, con sus lagunas, glaciares y agujas desplegados a la altura de nuestros ojos. Regreso a Chaltén el mismo día.